Rincón bohemio

GUARDÉ SILENCIO

*Lucía Basco

 

https://lamenteesmaravillosa.com/cinco-emociones-que-danan-partes-de-nuestro-cuerpo/

 

Guardé silencio 

Cuando el hombre que decía que me amaba, me abandonaba por primera (y segunda, y tercera ) vez.

 

Guardé silencio,

Cuando el hombre que dormía a mi lado se disfrazaba de lobo y jugaba a que yo era caperucita, por simple placer de verme temblar de miedo.

 

Guardé silencio, cuando empezó el control  y todas mis llamadas y mensajes ya no eran míos, sino suyos.

 

Guardé silencio,

Cuando la forma en que me vestía estaba en entredicho y a esperas de su aprobación, porque, claro, el solo quería que me sacara mejor partido.

 

Guardé silencio,

El día que el “hombre que me amaba” consideró que mi sonrisa era excesiva cuando le pagaba al dependiente del supermercado.

 

Guardé silencio, porque sus celos eran justificados y yo era demasiado simpática.

 

Callé, cuando me revisaba los mensajes y redes sociales, porque si no lo permitía es que tenía algo que ocultar.

Hablé, para darle explicaciones de lo que hablaba con familia y amigos, y para pedir disculpas por no ser lo que él esperaba de una mujer.

Callé, porque él sabía siempre mejor que yo misma lo que yo pensaba o sentía.

Guardé silencio cuando empezaron las acusaciones, los desprecios y los insultos.

Aguanté, cuando me castigaba con un silencio de hielo durante horas o días, o me amenazaba con dejarme (ya que yo no era lo bastante buena).

Esperé cuando desaparecía de mi vida unas semanas , y ,a veces,buscaba calor en otros cuerpos pero “siempre pensando en mi”, porque el amaba así, sin exigencias (y sin respeto?).

 

Volvía a su lado, cada vez que él lo quería y me echaba de menos, después de haberme echado de más.

 

Guardé silencio porque esto no podía estar pasándome a mi. Callé por miedo, por amor y por vergüenza. 

Sufrí en silencio, cuando el hombre al que amé hasta quedarme sin nada (hasta sin mí), me pidió matrimonio en un arrebato de desesperación por hacerme suya -para siempre y sobre el papel-. 

Lloré y dije que no, porque no quiero ser suya, ni de nadie, sólo MIA.

Dije que no, porque el amor no puede con todo, y no solo los golpes duelen.

 

Y me fui, porque si alguna vez fue cierto que él me quería, me quería mal.

Me quería triste, me quería sola, me quería suya y sumisa.

Me quería sin primaveras, gris y sin sonrisa.

Me fui, porque yo me quiero libre, guapa, y con risa.

 

*Lucía Basco es antigua alumna del IES Playa San JUan

Pero ante todo, me quiero VIVA.

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Carpe diem

Nuria González Hernani, 2º BAC A

 

Él es lo más pasajero en lo que puedas pensar, un alma egoísta que no espera a nadie, que no siente piedad por quienes suplican que se detenga, que corra, que vuelva atrás.

El ser más poderoso y cruel que haya existido nunca, que mientras sana tus heridas marca el tempo de tu cuenta atrás.

El mismo que juramos, orgullosos, controlar con números y manillas, mientras en un silencioso grito reconocemos que está fuera de nuestro control.

Por supuesto, hablo del tiempo. El mismo que, divertido, anda en círculos para hacernos repetir los mismos errores de siempre. Y nosotros, necios, ciegos, caemos en sus trampas una y otra vez. Sin saber cómo, nos vemos corriendo sin aliento hacia una meta que solo al final del camino notamos que es solo un espejismo de lo realmente importante. Y en entonces, sin más al frente que mirar, giramos la cabeza a lo ya recorrido y vemos todo lo que podríamos haber hecho mejor, todo lo que querríamos haber cambiado, todo lo que pudimos haber conseguido y no hicimos.

Es en ese momento, cuando el final se acerca, que el tiempo realiza su más frío acto, tu último acto. Y así, preparado o no, arrepentido o realizado, joven o viejo, el suceso más tabú y delicado se lleva a cabo cuando el tiempo deja escapar, con un suspiro, otro segundo más. El primer segundo sin ti. 

 

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Lucía Basco, antigua alumna del IES Playa San Juan, ha obtenido el 2º Premio en el concurso de microrrelatos organizado por la Conselleria d'Educació para conmemorar las Becas Erasmus

Lucía durante un momento de la lectura en público de su relato 

 

El premio le fue entregado por el Conseller d'Educació el pasado 23 de noviembre en Valencia. Aquí os dejamos el texto galardonado:

 

“DEJA VÚ”

Lucía Basco

                  

Hacía un puñado de años que no veía a mi amigo.

Reunidos una vez más, bebíamos cerveza caliente y recordábamos viejos tiempos.

- ¿Qué fue de tu pelirroja?

Espirales azules salían del cigarrillo que le colgaba de la comisura de la boca. Me pareció verlo temblar entre sus labios.

Comprendí que tenía una cicatriz en el alma. Que había una historia de (des)amor jamás contada, como tantas que vivimos cuando éramos estudiantes Erasmus.

La cicatriz se llamaba Hannah y tenía el pelo muy rojo. Todavía me acuerdo de cómo batía las pestañas sobre sus ojos verdes. Una auténtica femme fatal como las de las novelas negras de los años veinte. 

- Ya se ha ido, para siempre. Yo mismo la hice desaparecer de mi vida. Puedes decepcionarme un número limitado de veces… Luego, humo, nada. No existes. 

- Y cuando te acuerdas de ella, de su risa, su acento, ¿Qué haces? 

- Pienso que siempre la voy a querer.  Pero, después de todo... más me quiero yo.

La lluvia golpeaba fuerte la ventana. El jazz, suave de fondo.

Ese mismo bar… “Deja vú”. Pero nosotros, los de siempre, ya no éramos los mismos. Una sombra de nuestra experiencia en esa ciudad.

Apuró su pinta de cerveza. Miró mi boca roja mientras se terminaba el cigarrillo. Creo que dudó un momento. Se pasó la lengua por los labios con ese gesto que no había envejecido, y que yo conocía muy bien (normalmente preludio de alguna locura):

-¿Lista para nuestra próxima aventura?

 

Más información en:

http://www.ceice.gva.es/va/inicio/area_de_prensa/not_detalle_area_prensa?id=728925

http://www.europedirect.gva.es/web/europe-direct-valencia/noticias/-/asset_publisher/VUW1Zb1OpBch/content/trabajos-premiados-en-el-concurso-para-la-conmemoracion-del-xxx-aniversario-del-programa-erasmus-erasmus-europa-futur-?redirect=http%3A%2F%2Fwww.europedirect.gva.es%2Fweb%2Feurope-direct-valencia%2Fnoticias%3Fp_p_id%3D101_INSTANCE_VUW1Zb1OpBch%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26p_p_col_id%3Dcolumn-2%26p_p_col_pos%3D2%26p_p_col_count%3D3

 

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Mis miedos

Florencia Alejandra Arbulo Salvatierra 

2º ESO B

 

Hoy en día tengo trece años y tengo pensamientos y propósitos que me da miedo afrontar.

Me da miedo pensar en si voy a poder conseguir mis metas, cómo llegar a estar en la universidad, sacarme una carrera, conseguir trabajo en algo que me guste y me apasione. Me da miedo expresarme ante un grupo de personas y pensar: “esas personas no están de acuerdo conmigo; y dirán cosas que a mí en ese momento me dolerán”. Me da miedo el día de mañana saber que mi madre ya no estará, me da miedo pensar en qué haré yo sola sin la persona con la que he estado toda mi vida, con la persona que he reído, he llorado y que nos hemos podido cabrear, pero aun así ha estado a mí lado. Me da miedo morir sin haber podido conseguir tener un trabajo, una familia, amigos/as de verdad, haber podido disfrutar de la vida al máximo posible y sin arrepentirme de nada de lo que he hecho.

También le tengo miedo a todo lo que he escrito, tengo miedo a que el lunes en clase me hagan leer mi redacción.

Estos son mis miedos.       

 

IMAGEN: FLORENCIA ARBULO

                                                                                          

Rincón bohemio

El pasado lunes 16 de octubre los alumnos de 2º de Bachillerato de Arte Zales San Segundo y Dana Sanjuán efectuaron una lectura de sus poemas bajo el nombre de APOESÍA.

Se trata de un espectáculo que han llevado con éxito a locales de Alicante como “October Press” y “Tierra solidaria”, con el que han debutado en el IES Playa de San Juan ante un público de 1º y 2º de bachillerato que escuchó con devoción a sus compañeros y se interesó luego por su proceso creativo.

Os dejamos aquí dos muestras de la poesía de Zales y Dana:

 

Zales:

 

 

Pasión Trágica

 

Un balón solitario

 

rodando por las cebras aplastadas de la ciudad.

 

Y

 

un niño en piezas de puzzle rojas detrás de ella.

 

Una madre con el susurro o lamento de su aliento.

 

Un padre con el guante de béisbol destrozado,

 

tendido en su pecho inconsciente.

 

Y

 

Un ruido incesante retumbando en la madera resquebrajada

 

de su lujosa mansión en planos.

 

Un esqueleto llamado a perro

 

cayendo por las sombras polvorientas de lo que fue calle.

 

El recuerdo de una zapatilla cumpliendo su pesadilla de volar,

 

por los aires.

 

Y

 

tú leyendo esto sin hacer nada.

 

Dana:

Empezamos por dejar de oírnos, cada vez que nos gritábamos.

Cogimos costumbre de vivir en cada extremo de la cama, dándonos la espalda a todas esas noches en las qué dormimos abrazadas.

Empezamos a ignorarnos en la misma casa, viviendo a solas para una misma no hay convivencia, no hay palabra, la casa se inundó de silencio después de todas las risas, dejaste de recoger los calcetines que siempre se me olvidaban en el baño, dejé de limpiar el maquillaje que siempre dejabas en la pila cuando te arreglabas.

Después vino lo tuyo y lo mío, apropiarse de todo después de haber compartido hasta el agua de la ducha, dejaste de besarme la frente, dejé de acariciarte la cabeza cuando veíamos una película hasta que te dormías, dejé de llevarte a la cama, dejé de levantarme a tu lado, dejé de seguir ahí.

Seguimos con las palabras faltadas de tacto, dejamos de tocarnos, dejamos de darnos importancia, al fin y al cabo seguíamos estando ahí aunque nos empeñáramos en no vernos.

Tiempo después, vivíamos cada una su vida, la casa se convirtió en jaula, en lugar de batalla, en ausencia.

Hasta que un día vinieron las maletas en la puerta, te ibas, me iba, después de todo, de tanto amor descontrolado, después de tantas noches fundidas, de tanta vida de la mano, después de tantos aquí te pillo aquí te mato, nos acabamos matando de verdad.

Me quedé sola en la casa, con la última nota que me dejaste,

Lo siento.

No dijiste nada más,

Cerraste la puerta y oí como cogías el ascensor, ni siquiera te pregunté a donde ibas.

Lo siento,

No te dije nada más,

Aunque en el fondo

Todavía me mataban las ganas, todavía tenía una pequeña esperanza de que volvieras para arreglar todo lo que habíamos roto.

Pero no dije nada,

Y dos días después

Todo parecía otro lugar,

Ya no había perfume,

Y hasta el eco de la casa se volvió molesto, me quedé allí sola, con la última nota que me dejaste,

Te quiero.

Ojalá nos lo hubiésemos dicho antes.

Postdata:

Aún Te quiero.

 

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