Recordando

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuál era su intención al escribir la novela?

Cuando decidí empezar la historia de la que habláis, no era mayor mi intención que la de entretener al pueblo y, al mismo tiempo, prevenir del peligro que puede suponer la obsesión que en mucha gente causa este tipo de novela caballeresca de la que pretendo hacer crítica. La novela típica de caballería de la que hablo, describe a un caballero moderadamente idealizado en el que muchos ansían convertirse, creando unas expectativas que distan de la realidad y que pueden resultar peligrosas para aquel buen hombre que quiera hacer de dichas características como suyas. En mi caso, Don Alonso Quijano sufre una casi constante locura que se torna crónica en él y le hace creer que él mismo es un caballero dispuesto a vivir aventuras, puesto que se cree apto para superar los obstáculos de novela que aparezcan a lo largo de su viaje, pese a que estos no sean fieles a la realidad y sean finalmente su perdición.

¿Pensaba que su obra llegaría tan lejos?

Como he comentado, he compartido una gran etapa de mi vida literaria con grandes autores a los que admiro en mayor o menor medida como Lope de Vega, Quevedo o Góngora que hicieron que mi éxito como poeta o dramaturgo se viera mermado, pues sus obras eran más destacadas en estos ámbitos por encima de las mías. Por ello me vi marginado en estos estilos literarios y decidí comenzar con la novela. Vi exhibiciones años atrás al sur de España donde aprendí que la locura de la que se contagia más adelante el señor Quijano merecía ser difundida de otra forma menos juglaresca y más crítica y humorística. De ahí, de la competencia y la locura nació la idea de Don Quijote.

¿Qué simboliza la locura de Quijote para usted?

Fui prisionero en varias ocasiones, también cautivo y por ello conocedor de la desventura que en ocasiones nos trae la fortuna. Esto me despojó en muchas ocasiones de una libertad que sólo podría haber experimentado si gozara de locura cuando me vi privado de mi independencia. Don Alonso Quijano representa a un hombre que, debido a sus condiciones físicas y económicas y a su longevidad jamás habría podido convertirse en un caballero como los que él soñaba ser, por lo cual la locura fue su única forma de libertad. Vivió enamorado sin conocer enamorada y luchó contra gigantes con aspas de molino porque él mismo se permitió hacerlo. Su locura hizo posible todo lo que, teniendo sana la sesera, se habría visto mermado por una realidad que, en ocasiones, aprisiona y nos priva del privilegio de la libertad.  Como dice Don Quijote a su escudero "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida".

Cuando a su personaje Sancho le es entregada finalmente la ínsula, observamos un intercambio de personalidad entre los dos protagonistas de esta obra. ¿Qué significa?

En el capítulo que mencionáis Sancho obtiene finalmente lo que le ha sido prometido desde el inicio de la aventura. Aquí, el deseo de Sancho por obtener lo que anhela es mayor que su juicio, nublado por el sueño cumplido a pesar de ser un engaño. Aquí, Quijote no es el protagonista del embuste. De hecho, ni si quiera es un embuste fruto de su locura, por lo que sus papeles se intercambian por un breve periodo. Cuando el momento lo requiere, Sancho puede quijotizarse y Quijote puede sanchificarse, por lo que todos tenemos en nuestra conciencia a un caballero majareta y a su escudero dispuestos a expresarse cuando la situación sea dada.

 

 

 

 

 

 

Cuando todavía se encontraba escribiendo la segunda parte de la obra, descubres que alguien ha escrito una segunda parte falsa. ¿Cómo reacciona? ¿Qué supone esto?

Al acabar la primera parte, dejé caer que continuaría más adelante con un viaje que decidió continuar el usurpador de la segunda parte de mi obra. Esa obra carece de mayor importancia actualmente, pues la segunda parte está escrita por mi puño y letra y según vuestra información formará parte de esta influencia de la que hemos hablado con anterioridad. Mas mi reacción al principio fue de enfado. La historia se había formado de forma casi completa en mi cabeza y estaba dispuesta a ser escrita, pero la intención cambió al ver este ejemplar. La historia se modificó, di nuevas aventuras a don Quijote y alguna lección literaria al escritor que pretendió apropiarse las andanzas de mi caballero. Esto supuso pues un cambio de dirección en sus hazañas, pero la segunda parte falsa, que escribió un hombre cuyos ojos miraban ambos la nariz, resultó fraudulenta y en muchas ocasiones desencantadora para los lectores de esta. Puede que fuera en un principio objeto de mi rabia pero finalmente fue grata influencia para lo que será un éxito.

Actualmente sabemos que su intención cuando comenzó a escribirla no era la de hacer una obra tan extensa, sino que iba a ser un pequeño libro de humor. ¿Qué le llevó a cambiar de opinión?

En primer lugar me gustaría expresar mi fascinación por la información que poseéis sobre mi persona y la obra de la que hablamos. Seguidamente, en efecto tenéis razón, mas el personaje de Alonso Quijano me sedujo para que lo llevara de aventuras por el papel sobre el que lo creé. La locura no conoce límite, por lo que me vi encandilado por las posibilidades que esto me ofrecía. Más adelante decidí añadir a la locura una compañera cómplice de ésta dentro de la cordura en forma de Sancho. Esto desembocó en un amplio abanico de posibilidades que decidí aprovechar con unas aventuras más extensas en las que dar a conocer a mi caballero andante y su compañero de viaje.

Sancho no sabía ni leer ni escribir y sin embargo fue un gobernante ejemplar. En la actualidad desde la que venimos se exigen títulos para el más mínimo trabajo que se quiera realizar. ¿Cree que los estudios determinan la capacidad de gobernar y de trabajo, o que es algo que no viene ligado a la aptitud, sino a la actitud?

En la historia que ya conocéis, a Sancho le conceden una ínsula unos duques con título y conocimiento que deciden aprovecharlo en burlarse de un hombre que no sabe leer ni escribir. Por otro lado, Sancho se ve con la oportunidad de hacer el bien y de ser responsable y lo hace mejor de lo que cabía esperar por parte de cualquiera conocedor del escudero o no. Los conocimientos sobre política, geografía o cualquier ciencia de la que queráis hablar son necesarios para aquel que quiere nutrir su mente para usarla en beneficio propio y ajeno, de otra forma no habrá bondad en sus actos y por lo tanto carecerá de capacidad de gobernar. De bondad Sancho iba sobrado, por lo que mi respuesta es que no es mayor la necesidad de conocimiento de lo que lo es la necesidad insustituible de la afabilidad. A pesar de lo dicho, supongo que en la actualidad España contará con un buen gobernante que posea títulos, versado en idiomas y buena capacidad para decidir sobre el futuro de los ciudadanos.

 

 

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