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Rincón bohemio

Relato ganador del concurso de microrrelatos en la categoría de 4º ESO y Bachillerato

Autor: Antonio Candela, 1º BAC

Tengo que estar a la altura de las circunstancias... Tengo que afrontar mis miedos, ser fuerte… La cobardía, y por tanto la traición, son castigadas con la más alta de las penas. Pero sí, tengo miedo y lo último que quiero es hacer lo que se me ordena: matar a quienes me dieron la vida. ¡Maldigo a aquellos que tuvieron en su mano cambiar el rumbo de la historia y no lo hicieron! ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿quién pensó que nuestros problemas se solucionarían sentenciando a muerte a nuestros mayores a manos de su descendencia? Ahora soy yo la que debe acatar esa ruin ley, que me obliga a disparar a sangre fría en la cabeza de mis padres.¿Y lo peor? ¡La satisfacción de estos por tan macabra idea! Y es que hasta ese punto hemos llegado: nos hacen creer que es provechoso y necesario para con el país pero también para contigo mismo. Vivimos en una sociedad en la que, desde que nacemos, se nos prepara para este momento.Toda ella se basa en este momento. Nos dicen cuándo hemos de procrear y con quién, para que en el futuro, nuestros 60 años coincidan con los 25 de nuestro hijo y esté preparado para “El renacer”: esté preparado para arrebatar, con el movimiento de un único dedo, el aliento de los mismos que le hicieron creer que era lo correcto: sus padres. Si alguien oyese lo que pienso, me enviarían sin temblar a los “Círculos de Alighieri”. Nadie sabe lo que allí sucede y tampoco nadie ha salido para contarlo, por eso sospecho que nada bueno. ¿Pero tal es mi crimen? ¿Acaso es tan horrible tener sentimientos en una sociedad que se empeña en ahogarlos? ¿Seré la única que lo encuentra innecesario, perverso y traumático? ¿Y el fin del Renacer?¿Su sentido? Me niego a aceptar que todos mis compatriotas se han creído que es para que maduremos y para evitar la superpoblación que existía a principios del S.XXI. Lo único que realmente se pretende con ello es crear máquinas sin sentimientos ni capacidad de reflexión, sin nada a lo que aferrarse, sin motivo para alzar la voz. E inteligencia no les falta: una sociedad que se cree libre y feliz es una sociedad tranquila. Nos quieren sumisos y nos quieren a su servicio y el problema es que no es un deseo, sino una realidad. Me niego. Me niego a aceptarlo y me niego a ser una más. Abro los ojos y veo al supervisor del distrito, de pie, firme y metiéndome prisa con la mirada. Miro a mi madre,sonriente y postrada ante mí. En sus ojos puedo ver orgullo y despedida. Agacha la cabeza, sin dejar de sonreír. La agacho yo también mientras cojo aire y aprieto el gatillo que me había jurado no apretar.Mi padre hace lo mismo. Repito el proceso con el hombre que más quiero en el mundo y al acabar, pongo la sonrisa más grande y natural que puedo. Soy una hipócrita y una cobarde. Lo han conseguido. Soy una más.

 

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