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Una de ellas es la que tuve la ocasión de vivir hace unos días en la presentación de su segundo poemario titulado “Taxidermia”, editado por Olélibros con ilustraciones de Ana Pastor. Os aseguro que intuir que parte de tu trabajo haya podido tener algo que ver en la creación de algo tan hermoso, es algo que me satisface y me proporciona más felicidad de lo que podáis imaginar.

“Taxidermia” es toda una declaración de principios desde su título. A lo largo de sus 45 poemas distribuidos en cuatro partes que luego comentaremos, la autora ha hecho una disección de sí misma, de sus anhelos, de sus pérdidas, de sus duelos y de sus esperanzas. Es una obra, según ella misma reconoció en la presentación que tuvo lugar en la librería “80 Mundos” el pasado 21 de septiembre, muy autobiográfica, como no podía ser de otra manera tratándose de un poemario, y donde lo que se contiene “forma parte de mi trayectoria personal y poética con sus luces y sombras” como ella misma dice en las “Notas al lector” previas a los poemas, y donde explica el proceso de escritura del mismo comenzado cinco años atrás a raíz de la pérdida del padre. Un proceso este que ha servido a la autora, según sus propias palabras”, “de refugio y cura para sobrellevar la experiencia de la enfermedad y la pérdida, y ha sido un antídoto contra el olvido”. Pero donde también, y además del dolor, brilla la esperanza, la confianza en la vida y el deseo de continuar adelante, como nos hace ver en su poema “Esperanza”: “/.../ Sé que llegará el día, / la luz tocará la más profunda grieta, / el mar ya no será un cielo triste, / el cielo no será un mar sombrío, / y de mi corazón herido / brotará la flor del almendro.”

Como hemos señalado anteriormente, “Taxidermia” se encuentra divido en cuatro partes tituladas “Eros”, “Tánatos”, “Psique” y “Natura”. En la primera de ellas, “Eros”, el deseo, la vida y el conocimiento del amor aparecen reflejados en imágenes como las que aparecen en los poemas “Vuelvo” o “Endimion”, donde el amor la regresa a la niñez y su inocencia o donde se promete visitante nocturna del amado transformada en Selene “la promesa de visitarte cada noche / para contemplar tu hermoso cuerpo, / tu piel albírea / y besar tus cálidos labios. / La promesa de ser eterna luna / para velar tu joven sueño. /…/”. “Tánatos” es el momento de la pérdida, reflejada en la de los padres, en el tiempo que se va, en el dolor de la ausencia, en la reflexión sobre la fragilidad humana aunque siempre con la esperanza en la superación, como en el poema “mar la vida”: “Sobreponerse a la tristeza, / al cambio y a la monotonía, / a tu recuerdo y al olvido, / a tu ausencia y a tu presencia. / Sobreponerse a uno mismo, / a los deseos de dejarse llevar, / a los deseos de no dejarte marchar, / al dolor y a la herida, / al cuerpo y a la ceniza. / Sobreponerse a lo insoportable / para poder amar la vida”. Una esperanza que se confirma en los poemas de “Psique”, donde la poeta augura el comienzo de una nueva etapa vital: “/…/ Sé que llegará el día, /…/ y de mi corazón herido / brotará la flor del almendro” (“Llegará el día”); o “/…/ por un momento, sentirse/ inmenso, inmenso en el mundo, / volver a ser libre… “ (“On the road”). Finalmente, en “Natura” Rosa confiesa su deseo de fusión con la naturaleza. El poema “La coleccionista”, el penúltimo del libro, es una síntesis de todo lo anterior:

“Tengo un hábito,

colecciono impresiones.

A veces voy en su busca,

Otras me salen al paso

Sorprendiéndome en el camino.

El cambiante cielo,

La sombra de la nube

Coloreando el azul de la montaña,

El viento del sur, la inesperada nieve de marzo.

La flor que contra todo pronóstico

Brotó de repente en el asfalto.

Colecciono visiones del mar

En todas sus tonalidades:

Olas, mareas y calmas.

Tengo un millón de amaneceres,

Miles de puestas de sol

Y algún eclipse que otro.

Las lunas se me multiplican, las ciudades se me amontonan,

Aunque siempre encuentro sitio para una más.

Colecciono ruinas y hojas secas,

Lluvias, sequías, desiertos y oasis.

Colecciono colores, formas imposibles,

Aromas, sonidos y brisas.

Colecciono instantes de toda clase.

No creo que pueda acabar en breve,

Pero tampoco tengo ninguna prisa… “

Esta es Rosa Cuadrado, la poeta, la coleccionista que absorbe con pasión la vida y nos la cuenta con sencillez expresiva y desde la sinceridad más auténtica de quien cree en la poesía como refugio y antídoto, como cura y celebración.

El libro se completa con las ilustraciones de Ana Pastor, que añaden a la palabra la belleza de unas imágenes perfectamente acompasadas con el texto y de una inusual delicadeza y elegancia, como la palabra de Rosa. Todo ello nos presenta una muy cuidada edición de Olélibros que merece estar en la biblioteca de todos aquellos que nos sentimos felices con un libro entre las manos.

Alumna y profesora tras la presentación de Taxidermina

 

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