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Rincón bohemio

 

El pasado 11 de abril, un abrazo sincero y afectuoso a los alumnos que en esencia no dejamos de ser nunca. Vigía de tu paso la excusa. Un libro maravilloso con una edición que ya de entrada anuncia un cuidado y amor por cada página impresa; una invitación a adentrarse en los “versos sentenciosos” o “verdades en las que me asiento” como explicaba Pilar. “Yo no he elegido la poesía, la cual parte de la duda, de no saber. ¿Es que acaso existe alguien que viva anclado en la certeza? ¿Qué en su día a día no tenga dudas? Y a la duda hay que darle algún tipo de sujeción, de apoyo o tabla de salvación. Algo a lo que agarrarme. Las personas salimos como náufragos, a veces ni siquiera con tabla. El océano es nuestra propia existencia, sin manual de instrucciones, no sabemos por dónde tirar, y no tenemos certezas. No sabemos a dónde tenemos que ir. Cada uno encuentra certezas en distintos lugares y desde pequeña me pregunto: ¿Quién soy?”.

Las diferentes partes en las que se divide el libro se sustentan en la idea de dualidad, pues “hablamos con nosotros mismos, somos polifónicos”. Nuestra parte arraigada en la tierra convive con la parte espiritual, definida por la “necesidad de explicar algo nuestro que no sabemos a dónde apunta”. Esa parte mística, sensible, elevada y que supone una comunicación con el misterio.

Explica Agustín Pérez Leal, que ya en el título se observa esta dualidad que define a este libro. “Hay un vigía, un observador, un espectador… y hay alguien que pasa, que acontece, que vive, que experimenta, que existe, que pasa, que está amenazado por la finitud, por la muerte”. En la primera parte, El que observa, casi todos los poemas se dirigen a otro, el que habla es el vigía que observa. En la segunda parte, la criatura, “hay una vida que está pasando y que por tanto tendrá una muerte”. En la tercera parte, el espejo del agua, los personajes se funden entre sí.

“En cualquier caso esa dualidad, ese diálogo que es a menudo doloroso, lacerante pero también es compasivo, es lo que nutre la voz poética, es lo que podríamos llamar Pilar Blanco. Porque en este caso ella habla por los dos y habla de sí misma. Pero habla también por todos nosotros y habla de nosotros mismos. La experiencia de Pilar es una experiencia perfectamente extrapolable y en la que todos nosotros si somos lectores atentos podemos sentirnos plenamente identificados. La aventura de Pilar, que es solo suya, lo es también de todos los seres humanos”.

Acaba su presentación Agustín afirmando: “Es un libro vivo, palpitante, valiente y necesario. Escrito desde el lugar exacto de la herida. No tenemos la sensación de estar leyendo poemas, sino que se siente un corazón humano”.

A continuación, Pilar expuso algunas de las palabras, impresiones, conceptos que le sugerían cada una de las partes: en qué pensaba y algunos poemas que sustentaban estos pensamientos. Apoyadas en todo momento, por citas que son en sus palabras “llaves mágicas: por aquí”. En la primera parte, nos dice que el autoconocimiento deriva en dudas esenciales como: “¿Estamos solos? ¿Algo nos sostiene?”. Ese algo que nos permita atrevernos pues “la vida es atreverse, aun viendo que el puente se va abajo. Y es en ese acto de valentía, donde descubrimos que siempre hemos estado sujetos por alguien, por algo, por los afectos, por la poesía”. Resalta las palabras de marginalidad (“formas parte del mundo, pero no del todo”), necesidad (las palabras son lo único capaz de derribar los muros que levanta la vida), origen (Si nadie da cuenta del universo, ¿existe?) e inmortalidad.

En la segunda parte, la de lo transitorio, lo vulnerable de nosotros mismos se apoya en la idea de que “cuánto más nos mostramos, más creamos un personaje que queremos que sea el que nos represente públicamente, escondiendo este ser vulnerable”. Palabras como dolor (“somos los principales proveedores de nuestro dolor”, jaula (“queremos más, el infinito no es suficientemente grande”), huida (al origen, a uno mismo, en un paréntesis del tiempo) y rebeldía (pues la criatura a veces es sumisa y a veces rebelde ante las limitaciones de ese superior que intenta controlar su destino).

En la tercera parte, donde las voces se han convertido en una sola, destaca el hilo (“siempre hay algo que nos une, tanto a lo que nos salva como a lo que nos esclaviza), el canibautismo (palabra inventada de Pilar, una de tantas: una mezcla entre caníbal y autismo. Ejemplifica el vicio que muchas veces tenemos de alimentar nuestras obsesiones, precisamente las que más nos dañan, y así impedir que se cierre la herida), la eternidad (“hay elementos que hacen que parezca que la felicidad vaya a durar siempre, ¿es un engaño? No, es necesario”), la niebla (“Cuando ponemos los espectros bajo la luz de sol resulta que son cosas cotidianas que no tienen por qué intimidarnos”) y finalmente, el espejo (“porque al otro lado de los sueños, de las ficciones, de la imaginación, del mito, del miedo a lo desconocido… estamos solos”).

Acaba su presentación Pilar pidiendo que se disipe tanta “trascendencia y seriedad con tanto apelar a la poesía, como equilibrio de lo que no es más que caos”. Consciente de que aunque parezca que los poetas se toman todo muy en serio, las ediciones se pierden en la inmensidad o tal vez, dobladas bajo la pata de una estantería mal ajustada. Y a pesar de ello… Seguir escribiendo como una “constante necesidad, pues no podemos evitarlo y, además, con pasión”.

Alumnos y amigos de toda época presente y pasada, preguntaron y dialogaron acerca del proceso creativo, conviniendo que “la poesía aparece o desaparece” y “si no apuntas, no vuelve”. Así como que su poesía ha evolucionado de una forma sincera, pareja a ella. “La piel de la poesía sufre la erosión”.  E incluso aprovecharon para pedir consejo: ¿Qué recomendación darías para escribir? “Escribe constantemente, no tengas prisa. Esta es tu manera de enfrentarte al mundo, de explicarte, de aprender sobre lo que eres y lo que quieres ser. La poesía no es una proyección de mi ego y vender. Primero te tienes que buscar en lo que escribes y entenderte. Luego leer mucho, apoyarte, con sus dudas y dolor, y te enseñan lo dicho y lo sentido, lo que queda por decir. No estás descubriendo el fuego, encuentra tu manera de ver, de decir. También ser humilde. Pero si quieres ser virtuoso y no solo volcar lo que sientes, lee y empápate”.

Pilar, se hará palabra. En su dominio magistral de la lengua, Pilar trascenderá siendo palabra. La habrá sostenido a lo largo de todo el viaje, pero al fin, se convertirá en ella.

Algunos versos: “amar es conocerse, es luz desde otros ojos” “me oscurezco para que me entiendas” “todo lo que deseo me ata a ti” “completar el ahora, cauce único del siempre” “levantarse en dirección huida” “el lugar exacto de la herida”, “vive abierto, que te habite la lluvia”.

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