Actualidad del 18/Semana Cultural

“Hace 75 años que Miguel Hernández murió en una cárcel cercana. Pero es gracias a vosotros que podemos decir que la obra de Miguel Hernández está más viva que nunca”

Conferencia de José Luis Ferris por el 75 aniversario de la muerte del poeta de Orihuela

Un momento de la charla de Ferris

IRENE PASTOR BELLOD, 2º BAC. (Notas de un diario)

7/03/2017:

Querido diario: hoy no ha sido un día cualquiera. Realmente siento que esta vez sí que me faltan palabras para describir lo que pasó esa mañana. Su presencia estaba allí entre nosotros. Quizás Ferris la trajo, o tal vez solo fue una falsa impresión mía. Aunque lo dudo. Hablé con Laura, Nacho, Adriana, Isabel, Elisa… Todos tuvimos la misma sensación. Miguel Hernández estuvo allí con nosotros. Al menos esta mañana.

Recuerdo perfectamente como esperábamos todos ese día. Hacía varias semanas que nos habían comunicado que ese viernes vendría a darnos una charla sobre Miguel Hernández un tal Ferris. Lo cierto es que no nos quedaba otra, así que cuando sonó el timbre nos adentramos en aquella “adormecedora” aventura, aunque solo fuera por esas dos horas. Parecía que nos costara encontrar un sitio a nuestras posaderas, pero poco a poco fuimos haciendo silencio para escuchar a Adriana Bermejo, Ariadna Granja y Laura Martínez, compañeras que de una forma sensacional supieron presentarnos a José Luis Ferris. Ganador del Premio Azorín de Novela en 1999 por Bajarás al reino de la tierra, profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche del grado de Periodismo, y coordinador de la PAU, Ferris tal y como él mismo se define es preso y víctima de Miguel Hernández, ya que es un hombre que lucha por sus sueños y que cuando cree en algo, lo defiende incluso dando su vida.

Las presentadoras: Laura, Ariadna y Adriana.

José Luis Ferris nos confesó que él nunca quiso escribir una sola línea sobre Miguel Hernández, aunque es un gran lector del poeta oriolano. Su pasión por Miguel Hernández se la debe quizás a Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez, quienes le acercaron a este autor considerado un mal ejemplo para las juventudes “conformistas” del régimen franquista. Ferris inició su carrera como poeta, sin embargo, en el año 1999, tras ganar el Premio Azorín, dejó de ser un poeta más o menos conocido a ser un novelista reconocido. Según nos reveló: “El salto a la narrativa supone que puedas vivir de lo que escribes”. Cuando la editorial Espasa Calpe le llamó para que escribiera una biografía sobre Miguel Hernández, Ferris no estaba muy convencido de incorporarse a un mundo tan cerrado en el que no es sencillo ser aceptado. Sin embargo, ser escritor de la provincia alicantina (habiéndose iniciado como poeta) y filólogo, lo convertían en el candidato perfecto para escribir una biografía sobre Miguel Hernández. Aunque recibiera algunas críticas, las 123 ediciones que han visto la luz muestran el éxito del autor alicantino. No obstante reconoce que Miguel Hernández es un poeta que absorbe energía y deja una huella difícil de borrar. “Hay muy pocos poetas necesarios y como decía Buero Vallejo, Miguel Hernández lo es”. Su entusiasmo por el poeta es tal que llegó a escribir en el año 2000 El amor o la nada, obra ficticia en la que una investigadora trata de reconstruir la vida de un poeta fallecido de tuberculosis después de la Guerra Civil (con muchas coincidencias biográficas con Miguel Hernández).

Cuando José Luis Ferris tenía “casi” decidido no volver a indagar en la vida de Miguel Hernández, la editorial Temas de hoy le acaba convenciendo para escribir otra biografía. Ferris remarcó que hasta ese momento lo más habitual era que las biografías estuviesen escritas por grandes eruditos sin conocimientos narrativos que vomitaban sus conocimientos. Quizás ese fuera uno de los motivos que le llevaron a retomar la vida del oriolano. No obstante, ante todo quiso derribar algunos falsos mitos sobre  Miguel Hernández, como que vivió en el seno de una familia pobre o que toda su vida fue un pastor de cabras.

Nos explicó detalladamente que, a diferencia de otros niños, Miguel Hernández estuvo diez años escolarizado, recordándonos que aquella era una época en la que la enseñanza secundaria no era obligatoria, y un niño no era una carga como ahora sino una ayuda económica para la familia ya que podía aportar un sueldo más al hogar. Según dijo, Miguel Hernández vivió en la austeridad pero nunca en la pobreza. Prueba de ello era que siempre llevaba el mismo abrigo. Tal y como Ferris nos explicó, la vida de Miguel Hernández dio un giro inesperado cuando, tras la muerte de su tío, su padre lo puso al frente del negocio dedicándose durante cinco años al pastoreo, donde se nutrió de obras escritas por Baudelaire, Verlaine y Virgilio entre otros.

Pronto aparecería en la vida de Miguel Hernández una de las personas más importantes en su trayectoria poética: José María Gutiérrez (al que todos conocemos como el memorable Ramón Sijé). Nada más conocer a Miguel Hernández, Sijé se convirtió en su escudero. Él lo prepara para para introducirse en el mundo de los grandes, lo presenta en sociedad y le consigue sus primeras oportunidades sin las cuales, tal vez, la memoria de Miguel Hernández no habría perdurado hasta nuestros días.

Probablemente sea por deformación profesional, pero José Luis Ferris se animó a mostrarnos una metáfora que resumía la vida de Miguel Hernández: por un lado la imagen de un tren y por otro, un camino que nos lleva a todos lados. Ferris nos lo explicó así: “Cuando Miguel Hernández estaba en el campo descubre que la poesía es su mundo, pero sabe que solo podrá triunfar en la “escuela de poetas” que se encontraba en Madrid. Todo parecía que le jugaba en contra, incluso su familia. Pero Miguel Hernández quiere subirse al tren de la modernidad, es decir, al tren de la Generación del 27. Pero cuando llega a la estación se da cuenta que el tren ya se ha marchado y aunque podría haber bajado los brazos y dar media vuelta, él no lo hace y, finalmente, consigue subirse al último vagón de la modernidad con su obra Perito en Lunas (1933), poemario en el que recurre a la poesía gongorina, para obtener reconocimiento”. No encuentro mejor ilustración para acompañar estas palabras que unos versos suyos:

Conozco bien los caminos
conozco los caminantes
del mar, del fuego, del sueño,
de la tierra, de los aires.
Y te conozco a ti
que estás dentro de mi sangre.

HERNÁNDEZ, MIGUEL

 

Ferris no quiso olvidar mostrarnos otra de las facetas más características de Miguel Hernández: el sexo. “Para él es algo tan sustancial como la religión”. En 1935 el poeta logrará que le destinen a Madrid. Allí sentirá que por fin ha llegado su oportunidad, aunque ese año sufrirá una tremenda crisis ideológica, personal y amorosa. Miguel romperá con su primera novia del pueblo, Josefina, una joven con carácter y muy conservadora, y conocerá a Maruja Mallo, una mujer que le muestra el mundo libertino de Madrid y del amor. Según palabras textuales de Ferris: “Miguel Hernández pasa del mundo sacrosanto, al mundo de la libertad absoluta”.

Vengo muy satisfecho de librarme
de la serpiente de las múltiples cúpulas,
la serpiente escamada de casulla y cálices:
su cola puso acíbar en mi boca, sus anillos verdugos
reprimieron y malaventuraron la nudosa sangre de mi corazón.
Vengo muy dolorido de aquel infierno de incensarios locos,
de aquella boba gloria: sonreídme.              

HERNÁNDEZ, MIGUEL

No obstante, Maruja Mallo solo supondrá un desencuentro amoroso que el poeta reflejará perfectamente en sus versos (a través del símbolo del toro), al igual que pasaría con María Cegarra. De la historia de lo que supusieron estas tres mujeres en la vida del poeta surgirá El rayo que no cesa. A partir de ese año Miguel Hernández sufrirá una calamidad tras otra: la muerte de su amigo Ramón Sijé (con la que siente una triple cuchillada, ya que supone la pérdida de alguien importante en su vida, nadie del pueblo se lo comunica y además estaban distanciados); el inicio de la Guerra Civil; su encarcelamiento; la muerte de su hijo; el distanciamiento con su mujer…

Llegó con tres heridas: 
la del amor, 
la de la muerte, 
la de la vida.

Con tres heridas viene: 
la de la vida, 
la del amor, 
la de la muerte.

Con tres heridas yo: 
la de la vida, 
la de la muerte, 
la del amor.

HERNÁNDEZ, MIGUEL

Finalmente Miguel Hernández enferma en la cárcel debido al hipertiroidismo que sufría. No obstante, el obispo Almarcha. Que lo conocía desde pequeño y le pasaba libros para que los leyera, pudo haberlo salvado enviándolo a un hospital especializado, pero el precio que debía pagar era muy alto para el poeta, quien no estaba dispuesto a perder lo único que le quedaba: su dignidad. Y eso le acabó costando la vida.

Al final del acto, Ferris dedicó un ejemplar de su biografía de Miguel Hernández para la biblioteca del IES Playa San Juan

La conferencia de José Luis Ferris fue realmente maravillosa. Él nos hizo entender su obra a partir de su vida. Y no lo digo por decir, porque realmente todos lo sentimos así. Quizás muchos le debamos a Ferris habernos despertado esa curiosidad hacia Miguel Hernández.

Y si me lo permites, me gustaría despedirme con unas palabras de José Luis Ferris: “Hace 75 años que Miguel Hernández murió en una cárcel cercana. Pero es gracias a vosotros que podemos decir que la obra de Miguel Hernández está más viva que nunca”.

El conferenciante con sus presentadoras

Raquel (que sostiene la biografía escrita por Ferris) y Marién, de 2º BAC NOCTURNO, ofrecieron un obsequio a Ferris en nombre de todos

 

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